
Cuando se habla del sistema de discapacidad, muchas veces se piensa en leyes, organismos o estructuras administrativas. Pero, en la vida cotidiana, ese sistema toma forma en espacios muy concretos: un centro de día, un hogar, un servicio de apoyo a la inclusión escolar, un centro educativo terapéutico o una institución de rehabilitación. Es allí donde los derechos dejan de ser una formulación general y se vuelven algo tangible para las personas y sus familias, y en este punto los gobiernos locales tienen un rol fundamental e indelegable.











